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 Guido Coscione

                              "Donde  habita el olvido"

El final.

En el lento atardecer, el eterno viento del sur se empeña en pasar por las hendijas de mi ventana y el tibio sol del invierno blanco no alcanza a derretir la nieve que se amontona amenazante sobre las canaletas de mi techo.
Miro por la ventana obtusa, la soledad del bosque de pinos con puntas doradas, mi visión se eclipsa y me deja dubitativo delante de la estufa roja de calor, que me arropa con un manto de piedad ante el oscuro clima del valle.
Estoy solo, absolutamente solo con mis recuerdos, que apenas alcanzo a divisar en la profundidad de un pasado que siempre se ...

Tilcara

Pueblo de casas bajas color marrón, que van cayendo desde la quebrada como un manantial de sombras.
Pueblo cansado del viento, que sopla cataratas de tierra fina sobre sus calles empedradas.
Pueblo dormido a orillas del cerro, que espera en silencio al viajero que se asoma cansado.
Pueblo triste detenido en el tiempo, ausente de lluvia, prisionero del calor eterno que seca su tierra apenas sembrada.
Pueblo robusto, que mira en las ruinas de su Pucará, el paso invasor del Inca a quien no pudo derrotar.
Pueblo de gente dura, con miradas cancinas, ausentes e ...

Universo blanco.

Ella otra vez, la hoja de papel en blanco me mira firme a los ojos, no sé qué quiere, no descifro su búsqueda, no comprendo por qué me persigue, tenaz, desafiante como un cazador a su presa.
Está ahí, muy cerca, ouedo sentir su aliento, aletargada, me observa, suave, serena, sospecho que intentará hacerme exorcizar demonios y yo cansado, sigo entregado a una manía extraña de claudicar en el mar de sus deseos.
Por qué razón invadirla de letras sin sentido que a menudo brotan desde un lugar lejano que prefiero ...

Las letras.

Disfruto escribir, apenas una tímida idea se asoma, intento no dejarla escapar, es ese momento mágico donde algo desconocido se desata como un torbellino de letras que se chocan entre si y pugnan por llegar a convertirse en una palabra, que logre amanecer en la hoja de papel, que espera con ansiedad como espera la brisa aromática de la mañana su momento exacto para entrar por la ventana.
Por momentos es imposible deshacerse de las letras, ni siquiera cuando uno duerme. Detesto que me molesten, odio que intenten ver lo que estoy escribiendo, ni siquiera se para ...

Casi nada.

Desde chico me persiguen con una pregunta inquisitoria constante ¿Qué es lo que deseo en esta vida?
Que puede querer alguien que sin entender demasiado el sentido sombrío de la existencia misma, siempre está parado en el lugar de los perdedores.
Qué más quisiera uno que prestar la coraza y la armadura con la que se viste a lo largo de los años y dejar de pelear contra los sórdidos molinos de viento.
Qué otra cosa que afecto se puede pedir a esta altura. Qué otro deseo puede uno tener, más que haber ...

Estamos solos.

Esperar demasiadas cosas de los demás, suele generar una furia acumulativa, el inconformismo extremo lo lleva a uno a caminar como un ciego sin lazarillo.
Pensar que otras personas tienen alguna obligación con uno es un error que cometemos con demasiada frecuencia.
Nadie te debe nada, nadie tiene por qué acompañarte, nadie tiene porque escucharte, ni siquiera están obligados a aceptarte.
Duele aceptar que estamos solos, que los gritos silenciosos a nuestro alrededor pintan sombras a cada uno de nuestros pasos.
Que los demas pueden oir el ...

El sabor del pasado.

Cuando estoy solo frente al espejo observo mi cara avejentada y cansada, llena de incertidumbre, con arrugas pronunciadas que hablan del pasado.
Las palabras que con angustia escribo me saben a pasado.
El café de las mañanas, más amargo y menos reconfortante, me sabe a pasado.
El amor esa tormenta de emociones que se repite sin pausa y con prisa, hacia el nido de los recuerdos, me sabe a pasado.
Es cierto que intento hacer trampas, manipular sin éxito el tiempo del destino, ocasiono a menudo desastres monumentales en mi ser por esa conducta ...

Creer es no saber.

Intente durante mucho tiempo dejar atrás el resentimiento. Tarea difícil, cuando algo te duele demasiado.
No sé cómo permití que obnubilara mi pensamiento durante tantos años. No pude jamás recomponer los lazos rotos ni mi mala relación habitual con los demás. Todo el camino lo subí cuesta arriba y no sé si por decisión propia.
Miro hacia atrás y a menudo me arrepiento de muchos de mis fallidos actos. No avancé mucho en mi vida y apenas si ayudé a avanzar a otros. No ...

La lógica de las mujeres.

La lógica de las mujeres no permite errores de evaluación.
No tolera que existan caminos cuesta abajo.
No funcionan las frases hechas, jamás.
La lógica de las mujeres no se permite el olvido.
No hay casi ninguna duda en sus pensamientos.
No entenderá nunca que olvides ofrecerle un cumplido.
No tolerara jamás que pase un día sin que le digas lo mucho que la amas.
La lógica de las mujeres no se permite de ninguna manera el desinterés.
No soportara nunca que no la mires a los ojos.
La ...

Las cuerdas o el abismo.

Es una sola vida la que tenemos para tantas posibilidades que asoman a ella. Algunas las vamos descubriendo al andar, casi sin querer, como alquimistas a los que les explotan sus laboratorios.
De las cenizas que se lleva el viento surgen nuevas imágenes, se abren ventanas impensadas, se retoman amistades aletargadas, se corren todos los ejes, se desvían las emociones, apenas controladas en largas y despiadadas noches de insomnio.
Me doy el gusto de escribir todas las arbitrariedades que se me pasan por la cabeza, palabras destempladas, arrobos muy íntimos, letras ...

El futuro.

Y sé muy bien que no estarás. No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche de los postes de alumbrado, ni en el gesto de elegir el menú, ni en la sonrisa que alivia los completos de los subtes, ni en los libros prestados ni en el hasta mañana. No estarás en mis sueños, en el destino original de mis palabras, ni en una cifra telefónica estarás o en el color de un par de guantes o una blusa. Me enojaré amor mío, sin que sea por ti, y compraré bombones pero no para ti, me pararé en la ...

Calle Melancolía.

Como quien viaja a lomos de una yegua sombría, por la ciudad camino, no preguntéis adónde. Busco acaso un encuentro que me ilumine el día, y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden. Las chimeneas vierten su vómito de humo a un cielo cada vez más lejano y más alto. Por las paredes ocres se desparrama el zumo de una fruta de sangre crecida en el asfalto. Ya el campo estará verde, debe ser Primavera, cruza por mi mirada un tren interminable, el barrio donde habito no es ninguna pradera, ...

Palabras escondidas.

Tenía los ojos hacia abajo y trató de concentrarse en otras cosas, esa mañana algo no le gustaba y en esencia, ni siquiera sabía qué. La intuición, esa alarma interna, no dejaba de hablarle al oído ni un instante y eso lo sumergía en negros pensamientos que hubiese querido ignorar.
Sabía que si cruzaba sus ojos con ella, la razón seria sólo un recuerdo vago y no quería que eso sucediera, pero decidió romper ese muro insuperable y en un fatal instante, junto fuerzas de la nada para intentar decirle ...

La emoción.

La emoción, aquella dulce sensación que se lleva en el cuerpo y descansa en el alma, deshace pensamientos, vence a la razón y es imposible detener.
La emoción es tocar, sentir, vivir, morir a cada instante.
Una explosion interior, confusión aterradora de sentirse perdido en aguas extrañas.
La emoción es un fuego que arde, viento desbocado que te quita el aire, tormenta que anula el sueño.
La emoción es un puñetazo al estómago, dura, abrumadora.
La emoción es una locomotora que arrastra ...

Cuestión de momentos.

Uno aprende que la felicidad es una cuestión de momentos
Es una taza de café con un amigo. Es un beso robado. Un mensaje. La intensa mirada de un transeúnte. Es un soplo de aire fresco después de un día en una habitación cerrada. Es un paseo por el sol después de semanas de lluvias. Es un nuevo perfume. Es un abrazo afectuoso. No, no pienses en el mañana. No preguntes si habrá oportunidades adecuadas. No pienses demasiado en el mañana. No preguntes si va a ...

Hábito imperfecto.

Cuando el silencio se convierte en un tormento perpetuo, también la mente somete al cuerpo.
Las palabras que desgarran el corazón parecen un lento goteo de malestar,atroz como el tic-tac continuo e insistente de un reloj.
Hay rastros de voz que irritan la piel y como un golpe violento se escuchan de nuevo.
Era aquel lugar hábito imperfecto,
donde la emoción al galope,en ese
baile elegante se pasea con dolor y
quita el aliento.
Guido Coscione...
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